viernes, 11 de enero de 2019

¡Sigues siendo "ESCLAVO"!

  La falta de perdón o el rencor, es una de las cadenas más difíciles de romper. No hay victoria mayor que la de llegar al punto de perdonar de verdad, a aquella persona que me lastimó y me marcó de por vida. Vive encadenada al odio amargo, aquella persona que se niega a perdonar, que cree que, negando el perdón, castiga al ofensor, ignorando que se degrada él mismo.

    "Después de haber orado Job por sus amigos, el Señor lo hizo prosperar de nuevo y le dió dos veces más de lo que antes tenía."
                       Job 42:10

  Dos soldados americanos prisioneros de los Alemanes durante la 2da.guerra, fueron liberados al finalizar los enfrentamientos. El tiempo compartido en el martirio y  el horror de la prisión, fundió sus almas de una forma especial. Pero liberados, cada uno continuó con su vida. Se separaron y no volvieron a verse, sino después de 20 años. Uno de ellos consiguió un empleo y, con una pensión del gobierno americano para excombatientes, pudo rehacer su vida, formó una familia hermosa y prosperó económicamente, venciendo los horrorosos recuerdos de su prisión. Pero no podía olvidar a su amigo, con quién había compartido la celda oscura, el hambre y la humillación.
  Decidió encontrarlo. Lo buscó usando todos los medios de rastreo de personas a su disposición y al fin lo halló. Su amigo vivía recluido en una cueva, solo, en un páramo. Cuando llegó, no podía creer lo que veía. Ante sus ojos estaba la miseria personificada. Sucio, mal oliente, con su cabello y barba descuidado, y los ojos perdidos. Un rostro tenso dibujaba el rencor y el odio, pero no pudo evitar fundirse en un abrazo con su amigo de prisión. "¿Qué te pasó? ¿Porqué vives aquí en ese estado? ¿Qué te han hecho?" "¿Cómo? ¿Qué me han hecho? ¿Qué nos han hecho? ¿Ya  olvidaste toda la humillación que nos hicieron vivir los Alemanes? Fué la respuesta airada del  ermitaño compañero. "Pero eso fue ya hace 20 años. Yo ya lo superé, ya los perdoné". "Pues yo, no", respondió. "Ni los pienso perdonar nunca". "Entonces, dijo su amigo mientras se alejaba, "si aún no has perdonado a los Alemanes, sigues siendo prisionero de los alemanes".
¡SI NO ESTÁS DISPUESTO A PERDONAR, VIVIRÁS ESCLAVO DE TUS PROPIOS RENCORES, Y TE ESPERA UNA LARGA PRISIÓN EL RESTO DE TUS DÍAS!
Viernes 11/01/1
(Tomado de: UNA PAUSA EN TU VIDA)

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