martes, 22 de enero de 2019

La mujer bonita

No son pocas las mujeres cuyo mayor interés consiste en resaltar sus atributos físicos. Así era Diana en los días de su juventud. Para ella no había tiempo mejor aprovechado que el que pasaba frente al espejo con sus artículos de cosmética. Aún sin arreglarse, era una muchacha realmente hermosa. Pero agraciada como pocas y bien proporcionada, Diana dedicó tanto tiempo a realzar su belleza, y en base a ella cifró tanto sus esperanzas en la vida que, pasados los años, con su hermosura menguada, descubrió que no tenía otra virtud en la cual apoyarse. Había caído en la insensata vanidad de cuidarse por fuera y abandonarse por dentro.
  En los días de su adolescencia, Diana había sido el centro de todas las miradas. Al lado de ella, las otras chicas pasaban inadvertidas. Pero con el tiempo, sus amigas menos favorecidas llegaron a ser algo en la vida. En cambio Diana, aunque siguió atrayendo las miradas masculinas, no llegó a cristalizar sus sueños más dorados. Hermosa si, pero frívola y superficial.
  Estimada dama, si al igual que Diana usted tuviera un especial grado de belleza física, dé gracias a Dios por ello. Arréglese y manténgase atractiva para conservar ese don divino. Pero a la vez no incurra en vanidad; consérvese humilde. Además, recuerde que el tiempo es demasiado valioso para dedicarlo mayormente al arreglo exterior. El cultivo del espíritu es tan importante que sin él, no hay verdadera belleza.
  Si usted es soltera, no podrá soñar con hacer feliz a ningún hombre como esposo, si tan solo se ocupa de su apariencia. Si usted es casada, sabe muy bien que su papel de esposa y madre demanda tal riqueza afectiva y fortaleza interior, que forzosamente usted debe cultivar su alma, tanto como cultivar su belleza exterior.
  Además, si usted es bonita, no x eso caiga en la ostentación y menos en la provocación x su forma d vestir, porque eso sería inmadurez y egocentrismo. Si su belleza es motivo de atracción para otros, no x eso pierda su naturalidad al caminar, mirar y hablar. No incurra en la sofisticación ridícula de tantas otras damas. Manténgase moralmente pura, y conserve sus amistades por el atractivo de su personalidad más q d su cuerpo. Para ello, cultívese intelectual y Espiritualmente hasta donde pueda.
  La mujer hermosa es más asediada, más codiciada y más tentada. Por lo tanto, necesita d manera especial la ayuda divina, a fin de mantenerse íntegra y fiel. Señora, señorita, Dios la haga una mujer cabal y atractiva en todos los aspectos d su personalidad.
  Feliz día. Bendiciones.

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